Pequeños placeres del BBK Live

El Bilbao BBK Live es un caso curioso dentro de los festivales que se celebran en nuestro país: conceptualmente parecen cometer, a mi juicio, algunos de los errores que terminan asfixiando y/o llevándose por delante a muchos y sin embargo, por suerte, cada año parece más asentado en el calendario, ganándose por derecho propio un hueco entre los imprescindibles del verano. Veamos.

1) Dependencia excesiva de unos cabezas de cartel siempre impactantes pero sin ninguna continuidad estilística, lo que no fideliza a ningún público. Lo compensan con buen ojo comercial y, cuando quieren, calidad indiscutible a golpe de talonario (Pearl Jam o Radiohead son palabras mayores, y por allí han pasado).
2) Precios altos, porque, aunque siendo un festival de tres días es normal que cueste más de 110 euros el abono, estando la cosa como está, pagar esas cantidades siempre cuesta. La mayoría de festivales tienden a ir a la baja en este sentido -¿cómo lo harán Low Cost y Arenal Sound, por cierto?-.
3) Tiempo imprevisible. Bueno, esto no es un error de los chicos del BBK Live, pero hacer un festival en Bilbao, aunque sea en verano, hace que el riesgo de lluvia sea una realidad, y eso suele echar para atrás a mucha gente que prefiere el rollo playero -o al menos soleado-.

BBK Live, calidad y masa.

BBK Live, calidad y masa.

Así pues, la cosa funciona, asentándose cada año con más fuerza. La experiencia en el recinto es disfrutable a tope, en parte por el ambiente distendido y sin tontería de Bilbao y el precioso entorno de Kobetamendi, lleno de comodidades y buenas vistas. El resto de la culpa la tiene que suelen acertar, a pesar de los vaivenes,  y ésa es la razón principal, al fin y al cabo, del éxito de este festival y de cualquiera.

A continuación, una serie de pequeños placeres seleccionados obviando cabezas de cartel (Depeche Mode, Green Day, Kings of Leon) y esa segunda línea también con bastante tirón (The Hives, Editors, Biffy Cliro, Fatboy Slim) que todos conocéis y son quienes sostienen el evento. Para mí, esos no son motivos para ir al BBK. Ahora, nueve razones para sí hacerlo.

Benjamin Biolay es un músico con mayúsculas. A pesar de lo poco conocido que es en nuestro país el francés va sobradísimo de calidad y repertorio. A pesar del bajón que ha supuesto el irregular “Vengeance” (2013) frente al magnífico “La Superbe” (2010) -su cima indiscutible, el autor de discazos tan estupendos y distintos como “Rose Kennedy” (2002)  y “Trash Yéyé” (2007) hace su única parada en nuestro país este año en Bilbao. Superlativo.

Los barceloneses Standstill (debilidad personal del arriba firmante) vienen a presentar Cénit, espectáculo basado en su novísimo “Dentro de la luz”. Les va a costar superar “Rooom”, su anterior show donde alcanzaban unas cotas de intensidad y sensibilidad únicas en el panorama musical estatal.

A pesar de llevar tres años sin editar material nuevo, el directo de Delorean no pierde pegada. Incluso si les has visto veinte veces haciendo el mismo concierto. Un cierre de jornada con los de Zarautz es sinónimo de caderas dislocadas y suelas al límite de la supervivencia. Diversión en estado puro.

Two Door Cinema Club son hoy lo que fueron Radio 4 la década pasada: diversión hecha guitarrazos. Riffs cortos, pegadizos y saltarines condimentan pildorazos de colores pensados para la pista, tocados sin más pretensión que dejarte sin aliento a la tercera canción.

De The Vaccines, sobre quienes ya he hablado elogiosamente en otras ocasiones, se espera ese rock inglés infecciosamente pegadizo y rabiosamente joven que contienen sus dos únicos discos. Todavía con ganas de comerse el mundo.

Mi primer contacto con White Denim fue con “Fits” (2009), disco que compré única y exclusivamente por el inquietante impacto que me causó su portada. Y aunque la propuesta psicodélica y bluesera de los de Austin no resulta fácil de encajar de buenas a primeras, -como si empaparas a The Black Keys en ácido- su sonido cala hasta los huesos. Nadie dijo que fuera fácil.

Fermín Muguruza es ya un clásico en solitario, con una sólida carrera cimentada en el dub y el reggae más contestario, siempre colaborando con músicos de medio mundo con la raíz en Euskadi y su lengua. Sólo por ver qué rescates hace de sus etapas en Kortatu y Negu Gorriak vale la pena ver al veterano irundarra y su Kontrakantxa.

En cierto modo me dio pereza acercarme a “Enhorabuena a los cuatro” (2013), último állbum de Sr. Chinarro, pero la devoción que siento por el señor Luque hizo que no me equivocara dejándolo pasar. El sevillano quizás esté viviendo su mejor momento a nivel interpretativo, y con varios miembros de LHR en su banda, ha parido un disco eléctrico y vibrante, perfecto para el directo festivalero.

Por último, aunque sean casi cabezas de cartel, no hay que dejar de señalar a Vampire Weekend como unos de los momentos estelares de esta edición. Tras confirmar todo lo bueno que presagiaba y más, escuchar en directo su reciente “Modern vampires of the city” mezclado con el resto de su colección de diamantes en bruto puede hacer del de los de Brooklyn uno de los conciertos del verano.

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