Brigitte o cómo hacer fácil lo difícil

Por lo que tengo entendido, la palabra “banal” en Francia tiene un significado parecido al del castellano pero sin el matiz peyorativo que le imprimimos aquí. Cuestión de carácter, supongo. Por ello, ¿es conveniente hablar de un grupo francés que me tiene sorbido el coco ahora mismo y comenzar el post diciendo que es un grupo banal? Pues sí… Me explico.

Lo divino y lo humano se dan la mano en Brigitte

Lo divino y lo humano se dan la mano en Brigitte.

Brigitte es una banda francesa compuesta por dos mujeres, -una rubia y una morena, cantantes ambas- tan indie como popular en su país. Si atendemos a la siempre ilustrativa y populista definición que aporta la Wikipedia sobre su música veremos las etiquetas indie-folk, indie-pop y neo soul (toma ya) pero lo que hacen en realidad es simplificar a la vista lo completo al oído, hacer fácil lo difícil.

La cuestión de la banalidad que expresaba al inicio no reside tanto en su música como en su directo, epidérmico y excelso a partes iguales. El viernes pasado estuvieron actuando en el coqueto teatro de la sede madrileña del Institut Français y me dejaron impresionado por lo maravillosamente bien que funciona su propuesta, por su superficialidad aparente que deviene en un catálogo enorme de matices con profundo arraigo en la música de su país y, si me apuras, en la canción popular de las últimas cuatro o cinco décadas.

Si atendemos a su directo por el lado banal nos encontramos con una pareja de treintañeras seductoras con vestido largo de noche -burbujas de Freixenet versión plateada- secundadas por tres tipos que aparecen disfrazados como Alex y sus drugos en La Naranja Mecánica. Lo teatral del asunto no queda ahí: la pareja de moda del pop francés aparece de primeras con unas túnicas (terribles) de las que se desprenden para comenzar con sus bailes porque sí, cada canción tiene su coreografía más o menos ensayada. No son Shakira o Madonna, pero cada tema tiene su baile particular en el que sensualidad, cliché y buen gusto se dan la mano y donde muestran una complicidad que de primeras no parece que vaya a asomar entre dos chicas aparentemente tan dispares.

Cada una a su estilo, Sylvie Hoarau y Aurélie Saada, que así se llaman ellas, bailan lo mejor que saben mostrando personalidad, carisma y seguridad en su cancionero, porque las canciones se imponen siempre y la parte meramente vocal no se resiente en absoluto; como las divas francesas de siempre. Así, su repertorio se va completando entre bromas con el público y el concierto fluye como agua entre las manos, sin más pretenciosidad que la estrictamente necesaria en cualquier artista que se precie de serlo, ni extravagancias con coartada de modernidad.

BrigittePero vayamos a la parte seria del asunto, porque yo no me fiaba un pelo al principio de estas dos. Cada uno tiene sus cosas y yo -purista y un tanto altivo en esto- suelo desconfiar de la puesta en escena cuando se sobrepasan ciertos límites. Según mi experiencia, cuando una banda va más allá de la típica pantalla o de una lona de fondo suele ser para enmascarar su falta de talento o su mal momento en escena. Sobre todo en el indie. Sí, suena a imbecilidad, pero me pasa: ya se encargan los conciertos de quitarme la razón. Cuando vi a Brigitte aparecer en escena me temí lo peor, pero nada más lejos de la realidad. En primer lugar sus instrumentistas rayan a una altura espectacular, especialmente el baterista, percusionista y hombre para todo Greg Maume. Sus grabaciones gozan de una versatilidad y una riqueza instrumental enorme y el paso al escenario no las empeora en absoluto, una tarea aún más difícil dado el número de giros que cada tema termina teniendo.

Y es que puede empezar una canción sonando a The Kills o The Ting Tings y terminar en el funky más amerciano que imaginemos (Oh la la) o llevar el single que abre su debut (Battez-vous), por la senda del pop sinuoso y misterioso de los 60 para explotarlo después de manera festiva, desinhibida y actual. En sus canciones hay todo lo que dice la wikipedia y más: chansón, música surf, croonnerismo americano, hip-hop, folk… todo ello en su justa dosis, enriqueciendo el sonido de su visual propuesta y haciendo que quienes vean en ellas un grupo de radiofórmula no pierdan comba, pero enganchando a la vez a esa facción más exigente que quiere escuchar un disco en su casa múltiples veces y no cansarse a la segunda escucha de buscar las canciones buenas.

Resumiendo, un concierto inolvidable. Comercial y facilón pero tan disfrutable, enriquecedor, divertido y plagado de calidad que te hace pensar en lo difícil que es hacer fácil lo difícil, hacer sencillo lo bueno.

De postre dos vídeos: un fastuoso directo en una entrega de premios (ganaron uno) y un videoclip donde hacen de chicas malas y divertidas a la par. Si estás leyendo esto y lo escuchas y te gusta, difunde el post entre tus amigos y harás más feliz quien no conozca esta delicatessen del país vecino llamada Brigitte.

Agradecimientos a Cris por ser tan francesa, al Institut Français por tratarnos tan bien y a Linda Mirada por intentarlo…

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3 respuestas a Brigitte o cómo hacer fácil lo difícil

  1. J. dijo:

    Pedazo de post, pedazo de blog y pedazo de novia tienes.

  2. Javi dijo:

    No sé quien es J, pero veo q tiene buen gusto para la música, los blogs y las mujeres.

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