La (gozosa) vuelta al redil de Lori Meyers

Tras firmar en sus comienzos dos primeros álbumes magníficos, distintos en las formas pero iguales en su vitalista ímpetu juvenil, descaro, atrevimiento e inspiración, la carrera de Lori Meyers comenzó a crecer como la espuma comercialmente y sus resultados discográficos a bajar como las acciones de Bankia. Pero vayamos por partes…

En “Viaje de estudios” (2004), su debut, nos topamos con una banda con ganas de comerse el mundo sin masticarlo, tomando a Los Planetas como sancta sanctorum y colando Tokyo ya no nos quiere como una de las canciones de la década pasada por derecho propio. Hits a tutiplén, guitarras afiladas y Noni y compañía emulando con actitud a sus héroes de los noventa (esa voz a lo Damon Albarn…).

Con Hostal Pimodán (2005) dan un paso al frente y mantienen el tino en la melodía ampliando el abanico sonoro con acierto y clase: siguen ahí los pildorazos de power pop de sábado noche (La pequeña muerte, Dilema) pero se dejan empapar por el pop de los sesenta, siendo un enorme paso adelante y consolidando un sonido que empieza a adquirir nuevos matices afianzando su personalidad en las composiciones, más atemporales que nunca.

El savoir faire de Lori Meyers

El savoir faire de Lori Meyers.

En “Cronolánea” (2008), su tercer álbum, suenan más sofisticados aún, y más americanos, adultos e irregulares, incluyendo Luces de Neón, quizás su mejor canción y también algunas de las más flojas editadas hasta la fecha. A pesar de que no es un disco más fácil o más radiable que “Hostal Pimodan” -aunque sí netamente inferior-, “Cronolánea” les descubre a un público más amplio y les consolida en la primera fila del panorama nacional.

Doblando la apuesta “Cuando el destino nos alcance” (2010) les otorga su actual estatus de estrellas nacionales, con llenos garantizados allí donde van y comandando festivales, defendiendo por toda España el repertorio más pobre que han mostrado hasta hoy, pagando así el patinazo discográfico en sus setlist. Este cuarto disco suena innovador pero equivocado, valiente aunque temerario, ostentoso y vacío por igual. Una reinvención en absoluto necesaria que los conecta de pleno con el estrato más juvenil del indie patrio –aquelllos que también adoran a Vetusta Morla- mientras que los aleja de sus seguidores más veteranos.

Sobre el escenario, a pesar de estar en su momento más bajo en cuanto a canciones, alcanzan una solidez a prueba de bombas y la influencia de Golpes Bajos en la voz se hace evidente y mantenida hasta ahora. Prueba de esta seguridad ganada sobre las tablas fue su bendita locura de tocar cuatro noches seguidas en Joy Eslava interpretando su discografía al completo a razón de un álbum (más extras) por jornada: olé sus huevos. Yo estuve en la primera noche, la de Viaje de estudios, y aquello sonó a gloria.

Con todo esto y tras tres años sin material nuevo esperaba con expectación limitada aunque curiosa este “Impronta” (2013) que ahora nos ocupa. Y desde la primera escucha ya vemos que los granadinos han vuelto al redil. No suenan como al principio de su carrera, porque de hecho nunca se han repetido, pero se alejan -salvo en un par de temas- de la electrónica cutre que tan poco me gusta, retornando al camino del pop clásico en su vertiente más actual.

El arranque del álbum es sencillamente demoledor, con unos cinco primeros temas que son singles en potencia. Lo bueno es que pasado este climax inicial el resto del disco apenas te invita a dar al skip. Brillan las canciones sobre el sonido porque, al fin y al cabo, el pop trata muchas veces de eso, sólo de canciones y esta gente las hace como muy poquitos pueden. El vaivén emocional en el que la banda ha declarado encontrase durante la gestación de este “Impronta” parece haberles venido bien y en vez de embajonar les ha puesto las pilas. Así las cosas, da gusto decir que los mejores Lori Meyers han vuelto, aquellos que hace ya diez años nos enamoraron con sus neuronas de viaje de estudios y un primer ep inspirador. Como muestra, un botón en forma de “Zen”, resumen y punta de lanza del inspirado “Impronta”. A ver si comienzan pronto la gira, que ya hay ganas de verles de nuevo.

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2 respuestas a La (gozosa) vuelta al redil de Lori Meyers

  1. Jose dijo:

    Gracias por los aportes Edu. Nos permiten abstraernos un poco de la rutina diaria con las canciones con las que nos vas sorprendiendo…. o con los clásicos que pones

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