Sobre modernos y flequillos: Primavera Sound (primera parte)

https://i0.wp.com/m1.paperblog.com/i/48/486772/cinco-consejos-chicas-modernas-L-RjR3l_.jpegAquí va la primera parte del resumen de lo que vimos en el Primavera Sound 2012. De primeras decir que el nivel del festival fue muy bueno en términos generales. Cuando tienes unas expectativas tan altas y ves que éstas no quedan frustradas sino todo lo contrario te das cuenta de que lo que has visto durante esos días de modernos, locurón, flequillos, buena gente, mini-shorts mal entendidos y carreras entre escenarios se va a quedar en tu memoria durante mucho tiempo, con brillos especialmente intensos y decepciones menores. Metámonos en harina.

Lo primero que nos deparó el Primavera fue el concierto de Sr. Chinarro, que empezó a medio gas como su último disco -con el que se cebó en la primera mitad del concierto- pero luego con la puesta de sol al fondo empezó a desgranar sus hits de la última década y aquello fue otra cosa. Chinarro no es animal de directo pero tiene canciones y a veces con eso basta. Si le añades una banda engrasada tienes el resto.

Franz Ferdinand son otra cosa. Sólo los vi media hora pero suficiente para decir que tienen un gran directo, con pegada y nervio, pero que siguen molando más sus primeras canciones que las recientes (y que las nuevas, que preocupa más) y dan la sensación de ir hacia abajo, a pesar de sus impecables conciertos. El señor Kapranos no para de moverse en el escenario pero ya no es un chaval, y me los imagino en el camerino pensando cómo reinventarse en el futuro y dándose cuenta de que su proyecto quedará sepultado por su pasado, aunque siguen teniendo presente, sin duda.

Death Cab for Cutie la verdad es que fueron una decepción enorme. Bastante flojetes en términos generales. Esperaba bastante más de la recreación de algunas de las mejores canciones de la década pasada. He leído por ahí que hicieron un directo impecable, pero la sensación que me dejaron a mí fue bastante distinta. No es que fueran malos, es que fueron del montón, y con una banda tan especial como ellos eso suena a derrota. Como un empate contra Italia, por ejemplo.

¿Qué decir de Beirut? Lo primero es que coincidían con Wilco y aún así fuimos a verles. Ésa era la expectación que habían levantado Zach Condon y su tropa. Funcionaron bien pero tienen una gran pega: sus discos. Salvo en un teatro -o un recinto cerrado tipo teatro- no se puede reproducir la exisitez de sus canciones grabadas en estudio y por ello uno se va del concierto pensando en lo buenos que han sido pero lo geniales que podrían haber estado. En cualquier caso, muy buenos. Una inyección de alegría melancólica orquestada para estos tiempos de rescate.

The XX es otro caso parecido, pero bien distinto. Desde este blog digo que nunca volveré a mover un dedo para verles en directo. Son aburridos, lentos, densos… nunca llegan a despegar del todo y te quedas con ganas de salir del escenario para ponerte su disco en el mp3. Y su único disco hasta la fecha es una obra maestra absoluta.

Quien sabe de obras maestras también es Jason Pierce, alter ego de Spiritualized que volvieron a deleitar a la chavalería con un directo marca de la casa lleno de intensidad y calidez, pero calidez fría. Un repertorio equilibrado con estreno en España de Sweet Jane inolvidable incluido, que nos hizo volar durante una hora, cerrando con Come together. Increíbles. Uno de los grandes del festival y de los últimos veinte años de música. Que siga la racha.

Rufus Wainwright gozó del privilegio del escenario principal como la estrella que es, pero el peaje que tuvo que pagar fue la hora en que le programaron, con un sol que no ayudó a crear el ambiente propicio para el sinuoso pop del Rufus de 2012. Todavía histriónico pero menos folclórico que antaño centró el concierto en su último y pasable “Out of the game” y soltó un par de hits, que fueron lo más celebrado por la mayoría. Un calco de su última visita a Granada, pero más breve. Eso sí, Rufus es como Messi: a medio gas rinde más que la inmensa mayoría estando a tope.

A The Cure les escuché 3 ó 4 canciones, lo suficiente para constatar que suenan bien pero, decididamente, no me gustan. Girls en cambio, a pesar de verles sólo una cantidad parecida de temas, fueron un triunfo en toda regla. El Kurt Cobain de nuestros días mezcló en veinte minutos ruido, delicadeza, luminosidad y sordidez; y todo tenía sentido. Olé. Un grupo llamado a cotas muy altas, siempre al alza.

Death in Vegas, sin embargo, parece que cotizan bastante a la baja. Después de unos cuantos años sin tocar no parecen haber regresado con muy buen pie visto lo visto en el Parc del Forum. Monótonos, planos, previsibles… Salvo un par de singles que animaron al personal aquello no arrancó en ningún momento; y si parecía que podía hacerlo, ellos lo fastidiaban de nuevo. Una pena aunque seguramente este sea el nivel real de un grupo que me encanta pero que sé que es muy malo…

Y aquí llega una de las sorpresas del festival: The Drums. Me pongo en pie para escribir estas líneas y mostra mis respetos a estos neoyorquinos que me gustan de siempre pero en los que había perdido la fe -aunque sólo lleven un par de años de carrera-. Energía a raudales y un setlist inmejorable para pasar un rato bailando en un festival. Y tocaron Let´s go surfing, canción que justifica un concierto y que no esperaba que tocasen. Valió la pena perderse a M83, la verdad.

Para cerrar esta primera parte, una grabación de Rufus Wainwright en directo. Las grabaciones que hay por Youtube del Primavera son bastante chungas así que mejor este directo televisivo de una de las canciones que mejor sonó en Barcelona: Going to a town.

(continuará)

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2 respuestas a Sobre modernos y flequillos: Primavera Sound (primera parte)

  1. Pep-Elu dijo:

    ¡Más más! ¡Cuenta más!

    By the way… ¿no viste nada de M83?

    Me han hablado de un tipo peculiar: Andrew Bird, que estuvo espectacular en el Price hace un par de días… ¿le conoces? ¿Qué opinas?

    • educornejo dijo:

      El único punto medio malo del Primavera este año era lo lejos que estaba el segundo escenario (por importancia) del resto. Había, sin coñas, entre 10 y 15 minutos andando. Parecía que estuvieras ya en Girona… Y M83 tocaban allí mientras The Drums lo hacían en el centro del meollo. Si hubiese estado más cerca me habría intentado dividir como hice con otros conciertos, pero en este caso fue imposible. Y me dio mucha pena, porque cuentan que fue la pera.

      A Andrew Bird lo vi en precisamente en un Primavera hace dos o tres años, y es muy bueno. Una música muy currada, muy bonita y el tipo toca el violín genial. La verdad es que en disco lo he escuchado apenas nada, pero todas las referencias que tengo de él son buenas. Un amigo iba a ir al Price, ya le preguntaré qué le pareció.

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