Una araña a punto de comerse una mosca

Hay noches mejores y noches peores. Una de las buenas fue la primera vez que vi a Nacho Vegas en directo aunque no precisamente por eso. En aquella velada en la entrañable y minúscula sala Moby Dick de Madrid, el sello Limbo Starr ofrecía por muy poco dinero –no recuerdo exactamente, sobre 10 euros- un programa triple que incluía al propio Nacho, PAL y Remate. El primero presentaba el EP de Michi Panero lo que nos sitúa en 2003, su mejor instante creativo y su peor momento en directo. Bastante afectado por lo suyo el asturiano salió a solas con su guitarra, despachó los cuatro temas de rigor y se fue sin apenas despedirse. Con todo, fue increíble el estreno de Michi.

PAL me dejaron muy tocado. Ni había oído hablar de ellos, y no tener ninguna referencia previa para acercarse por primera vez a un grupo en directo es estimulante, pero también arriesgado. Los colegas lograron construir durante una hora un muro repleto de ruido, certezas y una intensidad brutal, impropias de una banda que apenas debutaba, con sólo un largo en el mercado por aquel entonces. De esas veces que sales de la sala con ansiedad por que abran la tienda de discos del barrio a la mañana siguiente. Poco después se desinflaron, y hasta hoy…

Remate, por fin, era un incipiente cantautor barbudo que cantaba en inglés, rollete nuevo folk, con el número de clichés que ello conlleva y con todas las comparaciones posibles acechando a la vuelta de la esquina como una afilada guillotina dispuesta a cortar de raíz tu carrera si no marcas la diferencia desde el principio por talento, voz o tu cara bonita. Remate tiene talento. Aunque en aquel concierto apenas lo vi.

Realmente hasta ahora no había entrado de lleno en su obra y eso que lleva unos cuantos discos. Siempre he estado atento a su carrera pero sin engancharme. Progresivamente su estilo se ha ido enriqueciendo y ha aprendido de cada paso que ha dado. Máxime cuando cada paso es hacia delante. Ahora anda cantando en castellano un pop ensoñador que oscila entre La Costa Brava y Diego Vasallo, y acaba de editar vía Rockdelux “Una araña a punto de comerse una mosca”, mini-álbum de 8 canciones que no tiene desperdicio. Solomillo puro. Continuación del notable “Supeluv. Por lo que tiene de romántico” supera a aquel y provoca escucharlo sin cesar sin cansarte un ápice; y pocos discos a día de hoy pueden decir lo mismo. Remate, un grande.

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Una respuesta a Una araña a punto de comerse una mosca

  1. cristina dijo:

    Acabo de verlo en Bcn, todavía sigo en la canción 2.
    Me mueves.

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